Arma en una tarde un CV que sí pasa los filtros automáticos y que un reclutador quiere leer. Sin pelearte con Word, sin saber de tecnología.
Aplicas y aplicas a trabajos remotos y nadie te responde. Ni un sí, ni un no. Silencio.
Tienes experiencia y ganas, pero sientes que tu CV no la vende.
No entiendes por qué te descartan. Nadie te lo explica.
Ves ofertas que pagan en dólares y piensas "eso no es para mí".
Cada semana es igual: enviar, esperar, nada. Y el desánimo crece.
No es que no valgas. Es que tu CV no está pasando el primer filtro — y tiene arreglo.
Antes de que un humano vea tu CV, lo lee un programa.
Las empresas remotas serias reciben cientos de CVs por vacante. Para filtrarlos usan un robot: el ATS. Ese robot lee tu CV antes que cualquier persona y decide si pasas o te descarta.
Y es tonto: no entiende columnas, ni tablas, ni iconos, ni fotos. Si tu CV "bonito" lleva eso, lo lee revuelto y lo tira. Tú ni te enteras: simplemente no te llaman.
Lo que sí lee bien: una sola columna, texto normal, encabezados claros, logros con números y las palabras que la vacante busca. Un CV sobrio le gana al CV bonito. Siempre.
Tu CV en modo dólares no es un curso de 40 horas. Es una herramienta que usas y de la que sales con el CV hecho.
Una sola columna, texto seleccionable, sin tablas ni adornos. Lo descargas en Word, PDF y texto plano: el formato correcto para cada sitio.
Incorporada. Te pregunta qué lograste, cómo se mide y cómo lo hiciste, y convierte tus tareas en logros con número.
Le pegas la oferta y te dice cuánto encaja tu CV y qué palabras clave te faltan para pasar el filtro.
Y los reutilizas para cada aplicación. Nada de teclear tu vida entera cada vez que aplicas.
Tus datos, tu experiencia, tus estudios. Solo una vez.
Una columna, limpio, con la fórmula X-Y-Z metida dentro.
Ves qué te falta, ajustas, y vuelves a comprobar.
En el formato que cada sitio pide. Sin aplicar a ciegas.
Un solo pago. Sin mensualidades. Lo usas hoy mismo.
Acceso inmediato tras el pago. Se abre en tu navegador, sin instalar nada.
No. Respondes preguntas normales sobre tu experiencia y la herramienta arma el documento por ti. Se abre en el navegador, no instalas nada.
Dentro aprendes a convertir lo que ya hiciste —tu trabajo, tu casa, tus estudios— en logros que valen. Todo el mundo tiene más de lo que cree.
Una tarde. Rellenas tu perfil, la herramienta lo arma y sales con el CV listo para descargar.
El CV lo armas en español. Muchas vacantes remotas piden inglés funcional, pero el primer paso es que te lean: eso es lo que resuelve esto.
No, y desconfía de quien te lo prometa. Lo que hace es ponerte por delante de la mayoría con un CV que sí pasa el filtro. Aplicar, aplicas tú.
Tras el pago recibes el acceso a la herramienta y la puedes usar de inmediato desde tu navegador.